miércoles, 21 de septiembre de 2016

Secretos para ser feliz


Hace ya un tiempo una sabia mujer, de 63 años, nos explicó lo que ella entendía como su mayor aprendizaje. Había vivido una vida larga, monótona. Cada día había deseado que llegara el siguiente. Se había quejado de los momentos aburridos y deseado que pasaran los ratos insulsos a la espera de grande momentos. Pasaron los años hasta que un día sintió que la mayor parte de su vida se había cosnumido en esa espera y, por primera vez, entendió que no necesitaba un tipo de vida especial. Entendió que lo que verdaderamente le hacía feliz era simplemente vivir. Sentir la vida y disfrutar de cada momento. Aprovechar cada segundo porque sería único y no volvería a vivirlo. No sabía si tras la muerte llegaría esa apoteosis y, nos reconoció que ante esa duda había pedido a varios de sus amigos que cuando murieran, desde dónde fueran a parar, le escribiesen. Nos confesó que nunca recibió esas cartas, así que, de momento, ella estaba dispuesta a vivir lo que le quedase, porque con absoluta seguridad, esta es la vida que ella iba a vivir. La única.

Su vida dió un vuelco. Día a día. Paso a paso. Modificó sus rutinas, su actividad, sus anhelos. Poco a poco fue buscando todo eso que ahora sabía, era lo que le hacía feliz. Y así fue. Feliz.

Hoy, con ya cierta perspectiva, queremos recuperar parte de sus secretos. No son grandes ni complicados pero te conducen, siempre que tu quieras, a la felicidad. Al menos así sucedió con Nina.

Los secretos de Nina para ser feliz
  • Eliminó los objetivos a largo plazo, comenzó a valorar cada pequeñito avance. 
  • Decidió cuidar y disfrutar de las 5 personas que más le querían y le aportaban en su camino hacia una vida positiva. 
  • Aceptó los ratos aburridos, los que no sirven para nada y, simplemente, decidió vivirlos.
  • Empezó a hacer ejercicio solo por sentirse bien y por si acaso eso le ayudaba a vivir un segundo más.
  • Pensó detalles y pequeñas sorpresas para los demás, intentando que sonriesen lo más posible a su lado. 
  • Ayudó a alguien cada día de su vida. No importaba que fuese algo pequeño, porque eso le hacía igualmente feliz.
  • Dejó de discutir tanto, aceptando que solo se trataba de minutos negativos.
  • Se permitió cometer errores. Dejó de sentirse marioneta y aprendió a ser una persona que se equivoca pero que se quiere a pesar de ello. 
  • Prohibió cada pensamiento relacionado con "aquello que no hiciste" o "podías haber hecho".
  • Aceptó que las críticas suelen caer en saco roto.
  • Intentó buscar soluciones, sorprendida porque la mayoría de las veces existían.
  • Elegió el lado bueno de las cosas. Aunque tenga una pinta horrible, simpre por muy pequeño que sea, ese lado existe.
  • Se empeñó cada día en recordar algún aspecto positivo de sí misma.
  • Dejó de soñar y, poco a poco, fue viviendo todo aquello que apreciaba y que era real.
  • Comenzó a hacer lo que quería priorizando, en muchas ocasiones, a lo que debía.
  • Vivió con sus amigos exenta de tanta obligación.
  • Salió de casa cada día, aunque su única tarea fuera ver la luz del día.
  • Durmió lo que sintió necesitar.
  • Viajó junto a su mejor amigo, pese a que pocos lo entendían. 
  • Buscó cada día una excusa para sonreir, por muy tonta que fuera.
  • Vivió cada minuto con la seguiridad de que ya no lo volvería a vivir.
                                                                                                                                      Gracias Nina.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Receta fantástica para gente fantástica

Comenzar el curso siempre es un motivo de nervios, ilusión y novedades, también para el profesorado. Dar los primeros pasos con firmeza y una sonrisa es fundamental para transmitir ilusión y confianza a nuestros alumnos. 

¿Cómo podemos hacer esto?
Hay muchísimas formas afortunadamente. Otras veces hemos hablado de la motivación en los menores, en los padres, en momentos puntuales del día... y esta vez nos referimos a los profesores y maestros.
Nuestra propuesta es, concretamente, para los directores, los jefes de estudios, los jefes de departamento o quienquiera con ganas de sacar una sonrisa y hacer grupo con sus compañeros.

¿En qué consiste? 
Es muy sencillo. Basta con recopilar los siguientes materiales y agruparlos en una bolsa. Tantas bolsas como compañeros a regalar.
Cada bolsa contendrá una bolita de plastilina, un pequeño espejo (nosotros utilizamos un pequeño fragmento de papel de aluminio), un superhéroe (un muñequito o un recorte), metro (en nuestro caso lo patrocinó Ikea, pañuelos, lápiz, una goma de borrar, un tenedor, un clip, una pinza, un bote pequeño, un cartel de autoestima (descargar aquí), unas semillas, una paracetamol, un caramelo y, finalmente, un sobre de tila.
Una vez preparadas las bolsas simplemente tendremos que entregar una bolsa a cada "persona fantástica" junto con la siguiente hoja de instrucciones (descargar aquí).

¿Cuándo lo hago? 
Aunque es perfectamente válido para cualquier momento del año, el momento óptimo, el más lógico, es el comienzo del curso académico.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¡Cazando letras! Aprende jugando el alfabeto



El proceso de aprendizaje de la lectura y escritura es uno de los más importantes en la etapa escolar, ¡hagámoslo divertido! Respetando el ritmo de cada uno de los niños, sin prisas y sin agobios. Cada niño tiene su momento.

¿Y si lo hacemos jugando? ¿Disfrutando todos juntos?
  • Jugar con palabras significativas que tengan sentido para el niño: palabras de su entornos, relacionadas con sus intereses,...
  • Escribiendo la lista de la compra, postales, notas, …
  • Jugar a buscar letras, palabras, escribiéndolas de diferentes formas: en sal, harina, pan rallado, letras móviles, pizarras, …)  
Os proponemos un ejemplo muy divertido y muy sencillo de hacer. Combina aprender y divertirse con materiales de fácil acceso y económicos. 

¿Jugamos a cazar letras? | #EducarLAB

Material necesario.
  • Dos matamoscas
  • Letras escritas o impresas en el ordenador
  • Plastifica las letras
  • Poner velcro en los matamoscas y letras

¿Cómo se juega?
  • Colocad todas las letras con el velcro hacia arriba bien esparcidas por el suelo o una mesa.
  • Preparar vuestra raquetas.
  • A la voz de ¡ya! tocará empezar a conseguir letras. ¡Cuantas más mejor!


¿Qué hacemos con las letras cuando se acaba el tiempo que queramos dedicar al juego?
  • Identificar las letras que has condeguido y trata de formar el mayor número de palabras posibles. Pueden ser cortas o largas. Como te parezca. El objetivo es utilizar el mayor número de letras posible.
  • Una vez que ya no se te ocurran más palabras revisamos que, las que hemos colocado sean correctas y sin falta de ortografía.
  • Una vez validadas contamos cuantas letras hemos utilizado cada uno. Cada letra utilizada para formar palabras vale un punto.
  • ¡Ganará el jugador que más etras halla utilizado!

¡Hay multitud de juegos para poder descubrir de forma lúdica y motivadora el apasionante mundo de las palabras!

En unos días subiremos una versión numérica y de cálculo muy similar que seguro que complementa esta parte.

Recomendación de la autora: Conversar mucho con los niños sobre temas variados, y leer cuentos, ¡muchos cuentos!
Cristina Martínez
Maestra de Educación Infantil, Pedagogía Terapéutica y Psicopedagoga

miércoles, 24 de agosto de 2016

Cómo volver a clase | Consejos para padres

La vuelta al colegio o al instituto después del largo verano suele suponer un reto para los jóvenes. Llevamos dos meses con unas reglas más flexibles, no hay practicamente horarios, ni responsabilidades. La mayor parte de su tiempo se ha dedicado al ocio de forma absolutamente libre. Les hemos permitido una libertad casi completa y, de repente, queremos que vuelvan a encorsetarse en una rutina muy estructurada. Lo que en adultos parece  lo más lógico del mundo, eso que comúnmente llamamos "Síndrome postvacacional", también lo sufren ellos, solo que además no poseen nuestras herramientas para gestionarlo correctamente.

Saber como preparar ese momento e ir programando las emociones y dificultades que puedan ir apareciendo ayudarán al menor en un proceso que, de otra forma, puede resultar muy complicado y doloroso para todos.

A continuación os planteamos dificultades, pautas y/o estrategias que podéis utilizar para facilitar dicho proceso.

Posibles manifestaciones y estados emocionales que pueden aparecer en el menor.
  • Ansiedad (Se muestra más nervioso, irascible o irritable; presenta dolores de cabeza o tripa inusuales; alteraciones del sueño; náuseas o vómitos; intensificación de picores, etc.).
  • Miedos (¿Me cambiarán de compañeros?; ¿Les caeré bien?; ¿Me haré amigos?; ¿Se reirán de mí?; ¿Será más difícil?; ¿Pensarán que soy tonto?, etc.).
  • Angustia (¿Estaré todo el día haciendo obligaciones?; ¿No tendré tiempo libre para jugar?; ¿Me apuntarán a mil cosas?; ¿Volveré a tener muchas normas y horarios a cumplir?; ¿Sabré funcionar solo?, etc.).

Pautas para facilitar el proceso al menor.
  • Normaliza las emociones de tu hijo. Transmítele que le comprendes, que es completamente natural lo que siente y piensa. Ayúdale a aceptar la realidad aunque no le guste. Nadie quiere que terminen las vacaciones pero plantéale que juntos podéis buscar alternativas que faciliten o incluso conviertan en positiva la realidad del día a día. 
  • Introducir progresivamente horarios en las dos últimas semanas antes del comienzo del curso. El cambio para ellos, de otra forma, será vertiginoso el día que comiencen las clases. Puedes ir introduciendo actividades programadas como leer, hacer manualidades, ejercicio, etc. Estas actividades, que no tiene porque sera directamente relacionadas con su vida académica, serán un buen paso intermedio.  
  • Para introducirnos en la rutina vamos instaurando horarios más concretos y más cercanos a la próxima realidad. No podemos esperar que su cuerpo (y mente) respondan correctamente a levantarse el primer día de clase a las 7:00 si lleva todo el verano levantándose a las 11:00 de la mañana. Horarios de sueño, turnos de comida, tiempo con amigos, etc.
  • Tratar de planificar el curso entre todos. Las asignaturas y deberes no son modificables, pero el resto de actividades sí. Hazle participe de sus actividades extraescolares, plantearos juntos las ilusiones para los fines de semana, anímale a realizar actividades pero ten cuidado de no sobrecargar su horario puesto que terminará jugando en contra de ambos.   
  • Planifica y valora sus nuevas responsabilidades. Es un año mayor, ha de ser más autónomo, va a asumir nuevos retos que puedes exigirle o planteárselo como un nuevo avance en su vida. Preparar junto a él el viaje en autobús que ahora realizará solo, acompañarle por las calles por las que acudirá al centro, orientarle en que ha de meter en la mochila, enseñarle a ducharse sin ayuda... son algunas de las cosas que este año el va a hacer sólo. Podemos hacer que sienta esa responsabilidad como el maravilloso paso que es para él y no tenerla que crear posteriormente como una obligación más.  
  • Crear todos juntos las normas que cada uno vamos a tener a lo largo del año. Es claro que vamos a tener unas obligaciones a cumplir y, si las dialogamos desde el principio, nos ahorrarán discusiones posteriores. Estableced unas pautas claras y concretas para cada miembro de la familia (¡Sí, padres también!) y colgarlas en un lugar perfectamente visible para todos. Establecer conjuntamente un sistema de premios y consecuencias para cada uno ayudará al funcionamiento óptimo de la familia.  
  • Presta especial atención a su motivación para los últimos días justo antes del inicio de las clases. Cada niño encuentra la motivación en cosas muy diferentes así que busca las suyas propias. Puede que llevar un estuche nuevo, o ir a comprar sus libros y cuadernos lo sea para unos; Otros la encontrarán en estrenar ropa para esos primeros días; Dejar a punto la bici o el longboard con el que irán a clase; pensar en los juegos que compartirán en el recreo con sus compañeros; etc.

martes, 26 de julio de 2016

Deja de buscar la felicidad.. ¡Fabrícala!



Los antiguos griegos hablaban de un concepto, la eudemonía, como el fin último del ser humano. Algo así como alcanzar nuestra plenitud. Ser feliz. Había quién buscaba la eudemonía en la riqueza, los honores, la fama o el mero placer. Aristóteles les corregía y les indicaba que la única forma de alcanzar la plenitud era a través de una vida basada en la razón y en la búsqueda de la verdad.
Aquí surge un segundo concepto griego que parece pertinente, la idiotez. Para ellos ser idiota significaba que estabas centrado en ti mismo, que eras egoísta. Un idiota solo pensaba en lo propio y se olvidaba del conjunto, de la democracia, de los demás.
Ahora bien, ¿no os parece que no hay peor forma de alcanzar le eudemonía que ser un idiota, ambos en su sentido griego? Son muchos los trabajos y experiencias que han demostrado que cuanto menos idiotas somos, es decir, más empáticos, más felices nos sentimos. Trata bien a esa persona, haz algo agradable por tu amigo, ayuda a quien lo necesita y te sentirás mejor.
Es más sencillo de lo que parece. Deja la idotez a un lado, busca ayudar al resto, sonríe y se feliz!

miércoles, 29 de junio de 2016

¿Cómo afronto las vacaciones de verano? | Consejos para padres

¿Qué ganas tengo de que se acaben las vacaciones y vuelvan a clase? 
Esto de vacaciones tiene poco
Son algunas de las frases que solemos escuchar o decir cuando las largas vacaciones estivales nos superan. No estamos acostumbrados a pasar tantas horas con ellos y su constante atención y demanda nos supera. Es quizá esta la clave. El poco tiempo que compartimos gran parte del año nos acostumbra a estar demasiado pendientes de él. Tanto para el hijo como para el padre esta relación se convierte en habitual y ni él se acostumbra a jugar solo ni nosotros sabemos ocuparnos de nuestras tareas o disfrutar de nuestro tiempo cuando estamos juntos. Aprender a compartir espacios y momentos sin que necesariamente implique que interactuemos todo el rato será la clave de la felicidad de ambos.

Parece sencillo pero, ¿cómo lo hacemos?
  1. Planifica. Hacer un calendario, plantear las actividades a realizar de forma conjunta y representarlo en una cartulina hará todo más fácil (os proponemos una actividad similar para ver como realizarlo aquí). 
  2. Genera ciertas rutinas y responsabilidades para las semanas de vacaciones. Trata de establecer junto a él una parte del día estructurada. Puede ser su media hora de lectura, de instrumento, de pintar o de repasar conceptos que nos entendimos bien en el curso. Se trata de que no olviden la generación de responsabilidades. Según se acerque el inicio de las clases trataremos de poner en marcha un plan de adaptación como éste.
  3. Organízate con amigos o familiares. Busca a gente dispuesta a compartir responsabilidades. Puedes organizar una actividad para varios niños hoy tú y la semana que viene otra persona. Ayudará a socializar, compartir, será una plan atractivo para ellos y descargará las agendas de adultos.
  4. Prepara planes diferentes y útiles para todos. Cocinar juntos lejos de ser un deporte extremo puede ser algo interesante para todos: colaboración, autonomía, asumir responsabilidades, entender lo que la preparación de comida representa, trabajo en equipo, etc. Limpiar, preparar maletas, organizar las cosas de la piscina o playa... Nuestros hijos están deseando asumir responsabilidades, eso sí, las necesitan como en los muebles de IKEA. Paso a paso, todo muy clarito y con las herramientas disponibles.
  5. Asegura que tenga materiales a mano para sus tiempos libres. Pueden ser pelotas, legos, papel y pinturas, mandalas... lo que creas oportuno siempre que le permita entretenerse, sin sobreestímulos y, a ser posible, que le permita hacer cosas que te parezcan interesantes del tipo manualidades, lectura, pintura, música, etc. Esto vale para casa, los viajes en coche y las salidas. Creemos que proveer de demasiadas cosas a la vez puede ser contraproducente. Os proponemos, por ejemplo, tener un cajón o una caja en la que cambiemos periódicamente ese tipo de elementos a modo de sorpresa.
  6. Limita sus diversiones poco positivas. Nos referimos a las horas de móvil, de TV o de juegos de ordenador o consola. Estructura unos tiempos máximos en el calendario o haz que gane ese tiempo extra con actividades que os resulten más positivas. 
  7. Trata de que descubra el aburrimiento. Nooooo.. no decimos que le aburras tú pero si que entienda un concepto que ha pasado a ser nuevo y aterrador para los niños actuales: el aburrimiento. Durante el curso es difícil que se acerquen a él así que es un buen momento para ello. El tedio, la monotonía, el no tener que hacer es parte de la vida y necesitan descubrir que debemos asumirlo como tal. Deja que sea el mismo en que piense actividades a realizar, que busque trucos, imagine. Todo ello es fantástico para él. Recuerda que tú no eres el salvador de sus aburrimientos y tampoco lo es la TV, el móvil o los videojuegos. 
  8. Durante el verano los menores frenan su aprendizaje académico lo que provoca que pierdan hasta un 40% de lo aprendido el año anterior, especialmente en lengua y mates. Trata de evitar esto. Para ello busca un plan de lectura (mira estas estrategias), aprovecha cualquier excusa para practicar las mates (las recetas que utilizamos en cocina, su deporte favorito, las cuentas cuando quiere comprarse algo), revisa juegos en los que las matemáticas sean esenciales, etc. Hacer deberes no tiene porque ser "hacer deberes". Utiliza la imaginación y ofrece opciones.
Disfrutar de las vacaciones es un derecho de todos, de padres e hijos, y necesitamos respetar en enseñar a respetar esos derechos. Así que, trata de organizar vuestra agenda y vuestra vida de forma que todos seáis felices puesto que no hay mejor forma de querer al menor que desde la felicidad propia.

miércoles, 22 de junio de 2016

Conciliar con mi familia mi forma de educar | Contestando preguntas


Explicación: Resulta complicado intentar convencer a los demás para que funcionen tal y como tú consideras oportuno, especialmente cuando se trata de la forma de interactuar con un menor. Tampoco es sencillo, ni quizá efectivo, esperar que los demás actúen con tus hijos en función de como lo hagas tú como su padre. Puede ser que ese tipo de situaciones no llegue a generar dificultades en nuestro hijo pero, en ocasiones, comentarios o actuaciones externas pueden modificar su funcionamiento o tirar por la borda el trabajo que realizamos diariamente.
Debatir con tu madre o tu suegro acerca de actuaciones, frases o formas de interaccionar con tu hijo "en directo" puede llevar a discusiones, comentarios inoportunos, malentendidos, pérdida de control, desgaste emocional, frustración, reducir tu confianza y capacidad...

Objetivo: Conciliar con mi familia pautas en la educación de mi hijo de forma que evitemos los conflictos. Ofrecer al menor un entorno estable y coherente.

Estrategia:

Seguridad en mí: 
El primer paso para poder aceptar comentarios educativos, explicar mis opiniones o establecer directamente cada pauta con el menor, es la confianza en uno mismo. Para ello sigue las siguientes instrucciones, te ayudarán a adquirir firmeza en tí y tus decisiones.
  1. Documéntate. Lee, reflexiona y comenta con tu pareja las normas, pautas y estilos educativos que te acercan a un mejor funcionamiento con tu hijo.
  2. Acepta que te vas a equivocar.
  3. Reconoce tus errores con dignidad y acepta que son ellos quienes te enseñan a ser mejor padre cada día.
  4. Evalúa tus resultados, y conduce tus pautas hacía un cambio positivo.

Seguridad en mis pautas:
Vas a tomar muchas decisiones, seguramente titubearás e incluso en ocasiones te contradecirás. Normalízalo, es un paso más, la forma de intentar hacerlo correcto. Transmite seguridad en tus pautas. 
  1. Intenta sacar un rendimiento positivo a los comentarios externos.
  2. Extingue aquellos consejos que no apruebas o consideras que no ayudan.
  3. Ten presente en cada momento que vosotros perseguís lo  mejor para vuestro hijo.
  4. Cuando trasmites seguridad, dejas poco espacio abierto a alternativas. Inténtalo.

Compartir mi forma de educar con mi familia:
  1. Explica las razones de tu forma de actuar.
  2. Reune a tu familia y en un momento tranquilo y en armonía trasmíteles la importancia que tiene que todos funcionéis en la misma dirección.
  3. Hazles saber que como padre, quieres lo mejor para tu hijo y que consideras que éste es el camino.
  4. Reconóceles que es posible que os confundáis muchas veces pero para ellos es importante que vayáis paralelos, de la mano.

Nota 1. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Espacio Santos Ochoa (18 de febrero de 2016).