miércoles, 28 de junio de 2017

8 consejos para un verano feliz


Llega el verano y con él el tiempo libre, los viajes, la piscina o los helados. Pero no llega solo, también le acompañan los cambios de rutina, muchísimas horas con nuestros hijos, el calor y, a veces, los problemas familiares.
Las vacaciones generan unas enorme expectativas que, si no las gestionamos bien, no siempre se cumplen como deseamos. No obstante, agosto es por algo el mes con mayores estadísticas de divorcios y separaciones. Estas figuras legales no valen entre padres e hijos pero dejan claro las tensiones que se pueden generar en esta época del año.

¿Empiezo a temblar entonces?
Por supuesto que no. Prepara el bañador, la toalla y los mejores planes que se te ocurran. Pero no olvides meter en la mochila algunas estrategias que te permitirán, no solo sobrevivir al verano, sino disfrutarlo como todos merecéis. Sí, decimos todos, no solo los pequeños.

8 consejos que podrías aplicar a vuestro verano
1. Nuestros hijos están de vacaciones. Trata de organizar su verano de forma que combine las actividades entretenidas con la tranquilidad. Durante el año están sometidos a mucho estrés de clases, extraescolares, deberes... así que no le busques actividades, campamentos o excursiones para cada día, especialmente en los niños de infantil y primeros años de primaria. Busca tiempo de calidad con ellos. Respirad. Permite que se aburra y use su imaginación para entretenerse.

2. Las mañanas son clave. Es el momento de la rutina, los quehaceres y el trabajo (si es necesario). Sin necesidad de grandes madrugones, dormir en exceso tampoco es positivo. Deja que la luna de la mañana despierte a tu hijo (no bajes del todo la persiana), desayunad juntos, aprovechad para diseñar el día y, una vez acabado, toca seguir nuestro plan de trabajo. Depende de la edad podemos hablar de hacer la cama, asearse, leer, trabajar las recuperaciones de septiembre o ayudar con la limpieza doméstica. Cualquier cosa. En el libro, Educar sin varita mágica, os sugeríamos seguir una Economía de Fichas, tremendamente útil para estos menesteres. Pretender que realicen estas rutinas después del parque, la playa o la piscina es ingenuo y doloroso para todos, así que organizar para luego no lamentar.

3. Las noches también lo son. Es normal acostarse un poco más tarde pero es bueno recordar que las rutinas les suelen dar tranquilidad y les hacen sentir más seguros. Estar atentos a la hora de cenar e ir a la cama es importante. Por supuesto un día es un día, así que coge una manta y en cualquier noche de lluvia de estrellas huir a un sitio oscuro y tranquilo y disfrutad de esa magia sin mirar el reloj.

4. Preparad planes especiales, no necesariamente grandes. Hacer un bizcocho, visitar a ese amigo de la familia, viajar, ver una lluvia de estrellas, ir a unas pozas, hacer una marcha nocturna... hay tantos planes posibles como días. Elegid cada vez uno, lo más consensuado posible. Todos tenemos derecho a plantear nuestra opción.

5. Socializa más, digitaliza menos. Facilita que queden con amigos, se reuna, prepare planes con gente. Pocas cosas son mejores para ellos así que pónselo fácil. Por contra, el exceso de tiempo con pantallas, consolas, tablets o móviles será una pequeña derrota para todos.

6. Naturaliza a tu hijo. Tanto si somos urbanitas como si somos de un pueblo a nuestro hijo es más que probable que no le sobre tiempo en la naturaleza. Busca excursiones, paseos, actividades que lo lleven a explorar su entorno. Dormirá mejor, es más sano, más estimulante y se sentirá más feliz. ¿Cuántas veces tras una excursión has vuelto pensando, pero por qué no vamos más con lo bien que estamos? Pues eso, ¡vamos para el monte cual cabras!

7. Usa (pero no abusa) de abuelos, amigos o compañeros. Cambiar de entorno, buscar combinaciones, organizarnos para llevarnos a varios de los amigos de nuestros hijos para que ellos disfruten a tope mientras que el resto de padres tengan tiempo para ellos. Hay miles de opciones solo hay que querer buscarlas.

8. 1+1+1. Algunos padres nos comentan que no saben como equilibrar su tiempo con el de sus hijos. Ahí va nuestra sugerencia: el 1+1+1. Consiste en tratar de repartir el tiempo de nuestros hijos es tres partes bien diferenciadas. Una de ellas serán planes organizados y estructurados. Esa parte es cuadriculada pero necesaria para sentirnos bien todos. Los pequeños están acostumbrados a horarios y rutinas y el verano puede desestabilizarlos un poco. La segunda parte será para innovar e improvisar. Hacer tonterías con nuestros hijos es una idea genial que solemos pasar por alto. Buscad planes de último momento, dejaros llevar. La tercera y última parte es más individual. Se trata de tener un tiempo para cada uno. Tanto él como nosotros necesitamos nuestro tiempo de tranquilidad, cuidado personal y hacer "nuestras cosas". Deja que piense, juego con lo primero que encuentre y disfrute de él mismo y su propia imaginación. Es un tesoro con el que no siempre dejamos que disfruten.
Por supuesto no es necesario que cada parte se reparta equitativamente y mucho menos cada día por igual, pero si que es plantea un equilibrio positivo para todos.

Sigue estos consejos, modifícalos, dadles vuestro toque personal o invéntate otros. Todo vale si es con buena intención y ganas de hacerlo bien.

¡Feliz verano a todos y todas de Educar sin varita mágica!

miércoles, 21 de junio de 2017

¿Cómo combato el miedo de mi hijo por las noches? | Contestando preguntas


Explicación: Tememos todo aquello que no vemos. Nos aterra lo que no controlamos. La oscuridad es un ejemplo de esa sensación. Ante la incapacidad de poder observar nuestro cerebro inventa, crea, deja fluir los pensamientos y nos juega, en algunos casos, malas pasadas. 
Los niños tienen una capacidad creativa inmensa. Cada vez que tienen un momento de calma, un espacio en blanco, comienzan a crear sin parar. El miedo está en su imaginación, ellos lo generan sea por inseguridad y por desconocimiento.

Objetivo: Eliminar el miedo de mi hijo en la cama.

Estrategia: Lo primero, y fundamental, es ofrecerle información. Para ello, sin esperar a que llegue el miedo nocturno, por ejemplo una tarde, os sentáis juntos y habláis acerca de nuestro cerebro. Le explicas que nuestra mente crea sin parar, a veces juegos o ideas divertidas, pero otras veces inventa ideas terroríficas. Al igual que puedes crear un nuevo juego y modificarlo cuando quieras, con los los pensamientos que nos hacen daño podemos hacer lo mismo. Imagina que aparece un monstruo en tu cabeza. Puedes eliminarlo y crear un superhéroe o, incluso ridiculizarlo, el monstruo puede ser rosa fosforito llevar gafas en forma de corazón y ser super suave, amoroso como un peluche. Proponle que lo haga en forma de juego puesto que después, cuando realmente lo necesite por la noche, sabrá que tiene que hacer.

Explícale que los monstruos no existen, que solo aparecen en la pelis y en los cuentos. Que son fruto de la imaginación de los guionistas como los suyos lo son de su propia imaginación.

Lo segundo darle seguridad. Explícale como tú también tenías miedo. Dile en qué pensabas y qué hacías para superarlo. Apóyate de cuentos, hay muchos dedicados para miedos nocturnos.
. Yo mataré monstruos por ti. Santi Balmes.
. Donde viven los monstruos. Maurice Senda.
. Encender la noche. Ray Bradbury.

Finalmente, lo tercero será crear una estrategia de ataque por si aunque sea imposible, pudiera ocurrir. Una especie de coraza contra monstruos.
Crearemos juntos un Escudo de poder. Con cartón y pinturas, vamos a crear nuestro propio escudo mágico. Pinta con formas cada poder en la armadura. Una estrella con fuerza invencible, un corazón de seguridad, una calavera para generar terror, etc. 
El escudo preparará a su cabeza para afrontar con energía el plan y, aunque no lo tenga que usar, pasaréis un rato divertido que además le generará fuerza para luchar contra los monstruos y fantasmas contra los que todos hemos luchado, simplemente ahora le toca a él. ¿Preparado?

Nota 1. Recomendamos leer el Capítulo XX del libro Educar sin varita mágica que trata los miedos en los menores.

Nota 2. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Espacio Santos Ochoa (18 de febrero de 2016). 

miércoles, 14 de junio de 2017

¿Cómo hablar con mi hijo adolescente?


No cabe duda de qué cada hijo, cada humano, somos un mundo. Tampoco es difícil asumir qué la adolescencia es una etapa muy complicada tanto para el propio joven como para su entorno. Aún con ello mejorar la comunicación con mi hijo adolescente puede tener una serie de estrategias que suelen resultar efectivas a la mayoría de padres. Vamos a buscarlas!

Explicación: Hablar con los adolescentes puede ser una tarea ardua. Para nosotros los adultos, comunicarnos de forma asertiva y efectiva con el menor puede parecer un reto casi imposible en ciertos momentos, una lucha casi perdida de antemano.
Para ellos, los adolescentes, hablar con determinados adultos resulta sufrir una injusticia continúa. Sienten una necesidad incontrolada de ser atendidos pero, a la vez, un deseo enorme de vivir "a su aire", de tener libertad pero sentirse seguros, de incumplir normas pero tener límites. Ser adolescente es muy complicado. Es una lucha a contra corriente, una pelea doble: la primera contra ti, la segunda contra los demás.
Empatizar con ese enfrentamiento continuo es realmente difícil pero no sólo para el adulto, la mayoría de ocasiones ni siquiera el propio adolescente es capaz de hacerlo. Está conociéndose, asumiendo cambios, adaptándose a un mundo que aún no logra gestionar, buscando referencias y límites, explorando lo hasta ahora no explorado.

Objetivo: Poder hablar con mi hijo de forma asertiva.

Estrategia: Vamos a intentar empatizar con nuestro hijo, para ello escucha 3 de sus canciones favoritas. Mientras las escuchas intenta pensar y sentir como él. Ahora busca tres canciones, pero esta vez de tu propia adolescencia y, mientras lo haces, recuerda un momento que te resultó difícil, otro que fue divertido y, un tercer momento, en el que te equivocaste por completo en esa época. Saca 3 conclusiones. Una de cada una de esas tres situaciones. Ya estás más cerca de él por muy lejos que aún te sientas.

Lo siguiente que haremos no es fácil pero debemos confiar. Vamos a escribir una carta a nuestro hijo. Le vamos a contar cómo nos sentíamos en esta etapa de nuestra vida, las conclusiones que acabamos de obtener y cómo creemos que se sentían el resto de personas con nosotros cuando eramos adolescentes.

Este mensaje, la carta que acabo de escribir, va a hacer que mi hijo me sienta más cerca, no importa que no responda, que no te diga nada de la carta, tu déjasela cerca, la leerá.

A partir de aquí, lee sus libros, escucha sus canciones, ve sus videos, imprégnate de sus cosas... Quizá no resolvamos todas vuestras dificultades, posiblemente notemos que avanzamos poco, pero el primer paso es demostrar actitud y empatía. Vais a comenzar a responder muchas de vuestras preguntas y juntos empezaréis a encontrar algunas respuestas.

miércoles, 7 de junio de 2017

¿Cómo mejoro la autoestima de mi hijo?

¿Cómo trabajo la autoestima de mi hijo? Creo que no se quiere lo suficiente. 

Explicación: Valorar las cualidades de uno mismo a veces no resulta sencillo. En determinados casos puede estar motivado porque socialmente consideramos que no está bien visto, otras por auto exigencia o porque me centro en mis propios aspectos o características negativas. Es por eso que, a veces, para volorarnos a nosotros mismos necesitamos la ayuda de otra persona.
Nuestros hijos necesitan que les ayudemos a ver las ventajas que tiene apoyarse en los aspectos positivos y ,en determinados casos, también a encontrar lo mejor de sí mismos. Incluso a nosotros mismos nos cuesta ver el lado bueno de las cosas, tanto en nosotros mismos como en ellos.

Objetivo: Aumentar la autoestima de mi hijo.

Estrategia: Vamos a crear un mundo exquisito y motivador. Os proponemos que cojáis tres botes que vamos a rellenar de:
1) Mensajes positivos de ánimo. Ejemplo: !Yo puedo!.
2) Aspectos positivos del niño. Ejemplo: Tengo muchas ideas divertidas.
3) Habilidades positivas del menor. Ejemplo: Corro muy rápido.

Cada bote vamos a llenarlo de pequeñas delicias, sean dulces o saladas, que le encanten al menor. Por ejemplo, en uno de mis botes podría meter mariquitas de chocolate. Cada una de ellas tendrá que estar rodeada de un papelito que el menor (si lo requiere con nuestra ayuda) escribirá un mensaje de ánimo, un aspecto positivo o una habilidad, según el bote.
Cada día que necesite un poco de motivación, seguridad, animarse, confiar en sí mismo o darse fuerza cogerá de uno de sus botes, leerá la nota, la repetirá tres veces y luego podrá comerse su exquisitez. De esta forma conseguirá darse las auto instrucciones que en determinados casos no es capaz de obtener por si solo.
Os ponemos algunos ejemplos de situaciones en las que utilizar nuestros botes:
  • Cuando creo que no puedo.
  • Cuando me digo mensajes negativos.
  • Cuando me bloqueo.
  • Cuando me siento triste.
  • Cuando tengo miedo.

Puedes obtener más información sobre estado de ánimo aquí.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El rincón de observar y sentir, por Isabel Campo

¿Cómo trabajar las emociones en el aula?, ¿es posible que un alumno pueda reflexionar y aprender del comportamiento de sus compañeros mediante la mera observación? La respuesta a ambas preguntas en un rotundo sí. Hay muchas  posibilidades a este respecto pero la que os presentamos a continuación, a nuestro juicio, es una opción fantástica por lo práctica, sencilla y eficaz. 

La idea la propone nuestra Isabel Campo, psicóloga y orientadora de colegio, y a quien respetamos enormemente tanto en lo profesional como en lo personal. Os invitamos a aplicar el "Rincón de observar y sentir" en vuestras aulas o en cualquier espacio que invite a la reflexión o la relajación.


Actualmente es muy frecuente la estructura de aula por rincones: rincón de lectura, de escritura creativa, de experimentos… ¿y si creáramos un rincón de enseñar a observar?
Enseñar a los alumnos a observar, y sobre todo a tomar conciencia de lo que observan, de lo que escuchan, de lo que ven, o de lo que sienten. Todo esto puede ser fundamental para ayudarles a aprender a “percibir”, sobre todo en un momento en lo que todo pasa a demasiado rápido.
El crear un rincón en el que únicamente se escuche lo que sucede, como observador externo, sin poder hablar, o levantar la mano, en el que se aprenda a ser paciente, a escuchar a sus compañeros, a contemplar las actuaciones que suceden.
Como la información nos bombardea todos los sentidos, puede proponerse diferentes materiales que ayuden a los alumnos a centrarse en sólo algunos de éstos sentidos, por ejemplo: se puede disponer de un reproductor de música con cascos para oír música mientras se “VE” lo que sucede, o una venda que se pueda poner en los ojos para únicamente “OÍR”  lo que sucede, sin poder verlo;  dejando para más adelante la posibilidad de ver, oír, y contemplar lo que está ocurriendo.
Todas estas sensaciones o sentimientos que desencadenan las escenas, pueden escribirlas en un diario libre, los niños son muy creativos, hay que intentar no decirles lo que tienen que reflejar o cómo hacerlo. Puede ser igual de válido un dibujo, una frase o una simple palabra.
Para ello puede colocase una silla en un rincón del aula, siendo los propios alumnos los que diseñarían ese espacio que será de “ellos”, es importante que sea un lugar cómodo y acogedor.
Puede elegirse un día a la semana puede compartir libremente las experiencias,  cómo nos hemos sentido, si algo nos ha llamado la atención o si nos ha resultado difícil no poder participar y sólo contemplar.
Percibir lo que sucede a nuestro alrededor puede ayudarnos a resituarnos en ese espacio.
Isabel Campo (30 años)
Psicóloga.
Material complementario
Para facilitaros un poco el trabajo os proponemos dos fichas, una a modo de cartel para anunciar el lugar y otra con el objetivo del espacio.
 

Versión descargable e imprimible (alta resolución, 300 ppp):

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cómo compagino las pautas educativas con la falta de tiempo? | Contestando preguntas



Explicación. A veces nos sentimos superados por la falta de tiempo, no es fácil, todos, nosotros y ellos, tenemos mil responsabilidades. Eso nos lleva en ocasiones a correr, ha reforzar conductas negativas por terminar pronto con sus rabietas, a no poner normas por llegar a tiempo, por el deseo de descansar, o porque me ha superado mi hijo y el día.

Objetivo. Conseguir crear pautas aunque el tiempo juegue en nuestra contra. Ser eficientes.

Estrategia. Asamblea.  Recomendada para cualquier edad con la consabida adaptación de las normas concretas a aplicar y su presentación. Sé más original con la cartulina de menores.
Pierde el tiempo en crear una asamblea. Consiste en escribir sobre una cartulina 10-12 normas obligatorias que hay que cumplir en casa y, en paralelo a ésta, otra en la que aparecéis los miembros de la familia para registrar los puntos conseguidos por cada norma que hemos cumplido en ese día. A continuación debéis estipular un horario. Puede ser suficiente con 3 minutos cada día, por ejemplo después de cenar, para revisar si se han o no cumplido las normas. 
Ejemplo: Os ponemos una imagen de la asamblea que tenemos en el aula, adáptala a tu casa con normas muy similares. 

Yincana. Organiza las actividades de la tarde con tiempos y duraciones concretas y, establece junto a tu hijo, consecuencias positivas o negativas según se consigan o no. Ejemplo: descanso 30 min, deberes 50 min, inglés 50 min, juego libre 40 min, ducha 15 min... 
Al lado de cada actividad y su tiempo coloca la consecuencia positiva que puede conseguir o, si no cumple con los tiempos, será justo eso lo que pierda. 
Ejemplo: Ducha en 15 minutos se premiará con esos 2 minutos de cosquillas con papa que tanto le gustan.  
Recuerda que las cosas no siempre salen perfectas así que planifica un pequeño margen entre las actividades para posibles imprevistos.
Nota 1. En el libro Educar sin varita mágica se hace un enorme hincapié en la parte de organización vital y del tiempo. El capítulo 1 de adultos y el 16 de niños y adolescentes se ocupan de ahondar en esta dificultad y buscar soluciones efectivas para gestionarla mejor. 
En esta propia web se amplían datos, se proponen videos o materiales tanto para adultos, como para menores.

Nota 2. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño (28 de enero de 2016).

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Cómo puedo motivar a mi alumno de infantil disruptivo? | Contestando preguntas



Explicación. En ocasiones los niños no saben cómo encajar o llamar nuestra atención. No consiguen resultados positivos y se sienten frustrados ante la necesidad de ser valorados y atendidos.

Objetivo. Impedir que realice conductas negativas y motivarle a funcionar correctamente.

Estrategia. La primero que necesitamos hacer sería extinguir dichas conductas disruptivas, para ello práctica la “abeja” (ver Abeja en Educar sin varita mágica). Es muy importante que dichas conductas sean extinguidas por el profesor y, con las instrucciones pertinentes, también sus compañeros. Utilízalo con todos. Seguro que no es el único que realiza conductas erróneas.

De forma paralela, crea con él un personaje que le proporciones cierto protagonismo y confianza. En una cartulina podéis crear juntos un superhéroe. Ayúdale a buscar sus cualidades, con una nos vale, los superhéroes se bastan con un solo poder para dominar y salvar al mundo. Después hay que conseguir tener resultados y que sus compañeros los vean.
Ejemplo: Es capaz de dar abrazos mágicos, pinta super bien, puede hacer recados como un responsable, cuida de un compañero que necesita ayuda, defiende a sus compañeros. Imagina que su cualidad es que hace construcciones genial, vamos a crear un proyecto, un juego o dinámica un ratito al día en el que pueda destacar su habilidad.

Posteriormente juntos planificáis dos objetivos que ha de conseguir el superhéroe, y cada día u hora de clase evaluáis al principio juntos y posteriormente el solito, como está respondiendo el superhéroe. Según consiga o no sus objetivos, colocareis una estrella o pegatina en un lugar visible y que le haga sentirse orgulloso de sus avances. Ejemplo de objetivos: hablar sin decir palabrotas o decir la verdad.

Recuerda que los progresos han de ser muy festejados (reforzados). Cuanto más euforia demuestres por sus avances mayor probabilidad habrá de que se repita dicha conducta.

Nota. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño (28 de enero de 2016).