miércoles, 22 de marzo de 2017

El gran libro de las Emociones de Esteve Pujol, Carles Arbat y Rafael Bisquerra


TítuloEl gran libro de las Emociones.
- Autores: Esteve Pujol, Carles Arbat y Rafael Bisquerra.
- Edad recomendadaDe 6 en adelante. Especialmente interesante entre los 6 y 12 años.
- Puedes encontrarlo en: Parramon.
- Precio orientativo19.00€.
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Tratan las emociones desde historias de siempre. Son cuentos individuales con los que poder trabajar y hablar de diferentes sentimientos que irán apareciendo en la vida de tu hijo.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Porque hablan de aventuras, historias mágicas y reales, dónde los sentimientos afloran y la diversión esta asegurada.
Seguro que quieres estar a gusto entre tus compañeros; que te acepten y que quieran estar contigo. Sabes que todo esto no siempre es fácil. En cada uno de los 20 cuentos descubrirás algún pequeño secreto que te ayudará a convivir mejor con quienes te rodean. En la primera parte del libro -que tiene como título DESDE MI...- hay relatos que te darán ideas sobre cómo debes ser tú mismo. En la segunda parte -se llama ...QUIERO IR...- hay cuentos muy bellos en los que encontrarás energía para seguir adelante, aunque tengas momentos difíciles. Y en la tercera parte -... HACIA LOS OTROS- encontrarás unas cuentas ideas geniales para convivir mejor con tu familia o con tu grupo de amigos. Podrás observar la manera de tratarlas para que vuestra relación sea la mejor posible. DESDE MI... QUIERO IR... HACIA LOS OTROS: desde ti mismo, con tu manera de ser... quieres ir, quieres acercarte... a los otros para tener una buena relación con ellos. ¡Que disfrutes con su lectura!
Así nos resumen Esteve Pujol, Carles Arbat y Rafael Bisquerra el argumento de El gran libro de las Emociones. A través de pequeñas historias los protagonistas viven y sienten, solucionan y descubren una forma más sencilla de vivir. Mediante relatos aparecen ideas a reflexionar y de las que poder hablar en familia. Cada historia tiene una metáfora de la que aprender.

Para nuestros chicos el libro aporta la excusa desde la que reflexionar además de útiles herramientas para evaluar y gestionar sus emociones.
Los relatos afloran en su imaginación y a raíz de ésta muchísimas ideas y estrategias para su vida.

¿Cómo trabajar el libro?
Cada día una historia, un rato de lectura, de calma y reflexión. En nuestro caso fue el protagonista de los martes de lectura guiada. Tras cada historia dedicábamos un tiempo en el que la imaginación de nuestros alumnos decidía la siguiente actividad. En ocasiones, creamos proyectos, estrategias, herramientas para solucionar problemas, teatros o simplemente dedicábamos ese valioso tiempo para hablar. El gran libro de las emociones es una mina para profundizar y reflexionar con nuestros pequeños.

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miércoles, 15 de marzo de 2017

Anticipar días especiales a mi hijo (Parte II)


¿Cómo preparar a mi hijo ante una actividad diferente?

Debe ofrecerle seguridad, anticipar que algo diferente va a ocurrir. Puede tratarse de un cumpleaños, una prueba médica o la visita de unos amigos.

En este caso preparar a mi hijo va a necesitar de una sola e indispensable condición:  definir exhaustivamente el día. Quizá no sea necesario explicar todo tal y como será, pero si aportado la suficiente información para que se sienta seguro.

Si bien existe múltiples manera de afrontar ese evento, os proponemos una entendemos es especialmente eficaz. Consiste en crear un día mágico, no tiene porque ser divertido sino simplemente especial. Por ejemplo, imaginemos que tenemos que hacer una visita al médico porque nuestro hijo debe someterse a unas pruebas. Para comenzar a preparar el proceso pondremos un nombre al día. En nuestro caso concreto lo llamaremos Superhéroes.

Vamos a crear varios momentos de seguridad. Se trata de actividades o momentos que nuestro hijo puede entender como agradables. Desayunar chocolate con churros, estrenar una camiseta que le gusta, 5 abrazos mágicos a pedir cuando desee, visita a la Tía Ana, un rato de juego en el parque, llamar a mamá por teléfono etc.

Posteriormente crearemos juntos sobre papel un mapa que, en lugar de definir las calles, nos concrete cada uno de los pasos que realizaremos desde que nos despertemos. Puede ser por escrito o dibujado (no olvidéis incluir los momentos de seguridad). Desayunamos churros y chocolate, nos vestimos, cogemos el coche, nos apoderamos de un abrazo mágico, entramos en el hospital, hablamos juntos con los médicos, hacemos las pruebas, un rato de juego en el parque, vamos a la  farmacia, visita a la Tía Ana, etc.


Los días especiales, tanto por miedos, por alegría desmedida o incertidumbre, es importante hacer una asamblea acorde, una asamblea especial, más intensa y algo diferente. Consiste en centrarse en lo positivo y reforzarle (recordarle que es un campeón, que ha podido y de lo que es capaz). El resultado de este día ayudará a generar seguridad para la próxima situación complicada.


Anticipo una época diferente o complicada.
A lo largo de la infancia surgen situaciones que requieren de una especial sensibilidad y empatía con nuestro hijo. Puede tratarse de una mudanza, una separación o el inicio de la época escolar. Durante esas épocas nuestro hijo se sentirá especialmente vulnerable y necesitará que le ofrezcamos seguridad (no confundir con sobreprotección). Para ello utilizo una cartulina o varias hojas de papel unido. Vamos a crear un calendario en el que haremos tantos cuadros como días deseemos introducir en él.

Juntos escribimos los números y vamos, uno a uno, comentando lo que haremos, con quien estaremos y cómo podremos sentirnos. Se trata de anticipar situaciones y emociones para que comprendamos que, pese a lo difícil o diferente de la nueva situación, no hay nada que no podamos afrontar juntos.

Pediréis a vuestro hijo que dibuje o escriba en cada día lo más positivo o lo que más le guste de lo que tenéis previsto hacer.

Para finalizar lo colocaremos en un lugar a la vista de todos y se convertirá en nuestro indicador diario. Será una especie de recordatorio de que la situación está controlada y que, como ya habéis hablado, puede afrontarla.

Recordad que estos días que consideramos diferentes será muy positivo realizar la asamblea al principio y final del día.

Solemos olvidar que, al igual que nuestros hijos necesitan límites, también necesitan de una cierta estructura. Nosotros mismos sufrimos enormemente la incertidumbre, el miedo a no controlar situaciones. Imaginad lo que debe sentir una personita que no solo no domina la situación sino que apenas tiene recursos para afrontarla. Anticipar situaciones  y ofrecer cierto orden y planificación a nuestros hijos es, quizá, uno de los factores más olvidados en la educación doméstica, así que, ya sabes, pon remedio. 


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miércoles, 8 de marzo de 2017

¿A qué sabe la luna? de Michael Grejniec


- Título¿A qué sabe la luna?
- Autor e ilustrador: Michael Grejniec.
- Edad recomendada: De 6 en adelante. Especialmente interesante entre los 3 y 8 años.
- Puedes encontrarlo en: Kalandraka.
- Precio orientativo: 15,00€.
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Trata de la búsqueda de sueños, de conseguir tus objetivos con esfuerzo y ayuda. Presenta con éxito el trabajo en equipo, el apoyo y la colaboración.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Porque de la mano de animales persiguen un sueño. Un deseo que todos hemos pensado alguna vez.
Hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la luna. ¿Sería dulce o salada? Tan solo querían probar un pedacito. Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban e intentaban cogerla, alargando el cuello, las piernas y los brazos. ¿Quién no soñó alguna vez con darle un mordisco a la luna? Este fue precisamente el deseo de los animales de este cuento. Tan solo querían probar un pedacito pero, por más que se estiraban, no eran capaces de tocarla. Entonces, la tortuga tuvo una genial idea: ''Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna'', le dijo al elefante.
Así nos resume Michael Grejniec el argumento de ¿A qué sabe la luna?. La historia usa la luna como deseo, objetivo soñado a conseguir. Habla de los sueños y del esfuerzo por conseguirlos. Trata de un grupo de amigos animales que persiguen un mismo objetivo y cómo lo consiguen en quipo, obteniendo el sueño deseado.

Para nuestros chicos el libro aporta una útil herramienta para seguir descubriendo la importancia del esfuerzo, la constancia, el funcionamiento en equipo, el apoyo y la búsqueda de soluciones.
La búsqueda de estrategias aparece cuando cuando tres condiciones se alinean, el deseo, el esfuerzo y la confianza. Resulta más sencillo buscar soluciones cuando vemos que nuestros modelos lo utilizan para lograr sus objetivos.

¿Cómo trabajar el libro?
De forma voluntaria fueron hablando de sueños que tenían y que de una forma u otra habían conseguido. Analizamos cuales habían sido los pasos, las herramientas utilizadas, el apoyo recibido y el éxito conseguido. Y entonces surgió la idea. ¿Y si perseguimos un objetivo juntos?. Así apareció el deseo, crear un lugar de seguridad en el aula. Un lugar para esos momentos en los que no se sienten con fuerza y confianza para seguir luchando con esfuerzo para conseguir sus sueños.


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miércoles, 1 de marzo de 2017

Papás... ¿y ahora qué hacemos?


Anticipar mi día consiste simplemente en decidir que haré a lo largo de la jornada. Lo hacemos constantemente, puede que a penas sin darnos cuenta cuando estamos en la ducha organizando los recados, puede que sea con tu pareja en el desayuno mientras planificáis horas y actividades. Algunos lo hacen de forma casi inconsciente mientras que otros utilizan una agenda en la que detallan cada momento. Sea como fuere, los adultos necesitamos tener mínimamente controlada nuestra vida, cualquier persona incluso la más flexible y desestructurada requiere al menos de dos ocasiones a lo largo del día para pensar en lo que hará poco después o al día siguiente.

Pues bien, los niños tienen la misma necesidad. La diferencia estriba en que, además de requerir de ese relativo orden, ellos dependen de que una segunda persona sea quien ordene su día a día. Aunque a veces no queramos verlo, la libertad absoluta no nos gusta, ni a nosotros ni a ellos. Los seres humanos necesitamos, todos, seguridad, confianza y armonía, aspectos poco compatibles con la incertidumbre. Plantéate que sería de un día cualquiera en el que no sepas que tienes que hacer, dónde vas a ir o con quién vas a estar. ¿Notas los nervios? A los más pequeños les pasa lo mismo.

Por eso, a veces nos aburren con preguntas como ¿ahora a dónde vamos?, ¿qué hacemos ahora? ¿y después que vamos hacer?. Son dudas completamente lógicas, solo buscan ese control que todos demandamos y tratan de encontrar respuestas de una forma más insistente y torpe que los adultos. El no saber, el desconocimiento, genera miedo, nervios o frustración que pueden ser origen de discusiones, provocar dolores, les lleva a evitar situaciones, rechazar a los demás, etc.

Grandes maestras, las profesoras de infantil, definen la estructura de sus días en la asamblea de Buenos días. En dicha asamblea recuerdan lo que ocurrió el día anterior, evalúan como los alumnos se sienten en ese momento, planifican el día (programación de actividades generales, sin concretar, crean una estructura) y realizan una asamblea final (comprueban si queda algo pendiente de resolver o algo importante que decir). Saben que esa dinámica proporciona seguridad a esas cabecitas inseguras pero ávidas de aprender y descubrir, o lo que es lo mismo, les ofrecen la tranquilidad y estructura que necesitan para que puedan sentirse cómodos y funcionar mejor.

Hasta los cinco años, la mayoría de niños funcionan así de lunes a viernes. La cosa parece ir bien. Pero, de repente, una mañana, sin que nadie te avise, llega primero de primaria. ¡Vaya! Mesas grandes, hojas y a escribir. Ya no existen asambleas, ni mi profesora me dirá que haremos a lo largo del día pero, ¡Tranquilo, porque aparece en mi vida el horario!!! En él tengo, una tras otra, las horas de la mañana y qué trabajaremos en cada una de ellas. ¡Bien! Algo de control, ya puedo respirar.

¿Os habéis preguntado cuantas veces miran el horario al día los niños en clase?. Posiblemente no menos de 6. Unas veces porque desean simplemente que termine la mañana, otras porque quieren que llegue su asignatura favorita pero, en la mayoría de ocasiones, simplemente porque es su línea de seguridad, su flotador mental. 

Entonces, si es tan importante por la mañana ¿qué ocurre con la tarde? ¿y con los fines de semana?
Pues efectivamente no hay mucha diferencia, continúan teniendo las mismas preguntas y las mismas necesidades de respuesta y control. Esto no significa que tu hijo necesite conocer al milímetro lo que haréis a lo largo del día, simplemente necesita una orientación mínima. Si es posible lo prefieren por escrito (les proporciona más seguridad verlo y poder repasarlo) pero, de no ser posible, siempre será mejor verbalizarlo que dejarlo pasar por alto.

No he hecho esto nunca, ¿cómo puedo ofrecerle esa seguridad?
Es normal que, al menos al principio, nos veamos torpes o ridículos a pesar de la buena intención. Por eso, os proponemos alguna estrategia para que ayudéis a crear seguridad a vuestros hijos, favorecerles una mejor gestión emocional y, a la vez, conseguiremos para nosotros mismos un mejor funcionamiento, sin tantas discusiones, castigos, mentiras y descontrol.  

¿Cómo podemos preparar un día cualquiera?, ¿un fin de semana?, en la práctica ¿qué puedo hacer para que se sienta más seguro?

- Asamblea de Buenos días (Duración: 10 minutos).
Sería genial poder sentarnos un poco a hablar tranquilamente juntos pero, entendemos que esto no siempre es posible. Basta entonces con hablar con él en el desayuno o mientras se viste. Le recuerdo eso positivo que ocurrió ayer, la actividad tan divertida que tendrá esta tarde (por muy pequeña que parezca) o le apoyo con auto instrucciones como Hoy va ser un día genial, me apetece muchísimo pasarlo juntos. Recuerda que la actitud lo es todo y que, el mero hecho de verte sonreír, que le dediques unos minutos o que empatizas con él ya es un punto de partida perfecto para un nuevo día.

- Planificación (Duración: 10 minutos).
Utilizo la pizarra de su habitación o la que tengo en la cocina para apuntar la compra. Un trozo de cartulina o incluso un papel podría ser suficiente.
¿Qué es lo que tengo que escribir? Lo que vosotros ya tenéis previsto hacer. No se trata de planificar más de lo necesario, cambiar rutinas o agobiarse con planes. Tampoco importa demasiado que aparezcan tiempos muertos o cambios de planes a lo largo de la jornada. El objetivo no es preparar a nuestro hijo una agenda ajustada e infalible sino informarle. Simplemente cuéntale, más o menos, lo que toca hoy. Explícale cada actividad y anticípale los posibles cambios, dudas o explicaciones acerca de nuestro día.

Os mostramos un posible ejemplo:
  • Desayunamos y nos arreglamos.
  • Paseo por el monte.
  • Iremos un rato al parque.
  • Comida en casa de Luis.
  • Recados, si nos dan tiempo.
  • Café con María y Pedro. Intentaremos ir a una cafetería con zona niños pero no sabemos si habrá en la zona.

- Asamblea final (Duración: 10 minutos).
Llega la hora de dormir. Se asea y acuesta solito.
Me arrimo a su lado y, antes del cuento de buenas noches, le pregunto:
  • ¿Cómo te has sentido hoy?
  • ¿Qué crees que podrías o podríamos mejorar del día?
  • ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy?
  • Del 0 al 10 (siendo 0 horrible y 10 hiper feliz), ¿con qué número definirías tu sentimiento del día? (ver termómetro emocional en la página 56 del libro).
  • Le cuento que ha sido lo más especial de mi día.

Leemos el cuento y a dormir...