miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cómo compagino las pautas educativas con la falta de tiempo? | Contestando preguntas



Explicación. A veces nos sentimos superados por la falta de tiempo, no es fácil, todos, nosotros y ellos, tenemos mil responsabilidades. Eso nos lleva en ocasiones a correr, ha reforzar conductas negativas por terminar pronto con sus rabietas, a no poner normas por llegar a tiempo, por el deseo de descansar, o porque me ha superado mi hijo y el día.

Objetivo. Conseguir crear pautas aunque el tiempo juegue en nuestra contra. Ser eficientes.

Estrategia. Asamblea.  Recomendada para cualquier edad con la consabida adaptación de las normas concretas a aplicar y su presentación. Sé más original con la cartulina de menores.
Pierde el tiempo en crear una asamblea. Consiste en escribir sobre una cartulina 10-12 normas obligatorias que hay que cumplir en casa y, en paralelo a ésta, otra en la que aparecéis los miembros de la familia para registrar los puntos conseguidos por cada norma que hemos cumplido en ese día. A continuación debéis estipular un horario. Puede ser suficiente con 3 minutos cada día, por ejemplo después de cenar, para revisar si se han o no cumplido las normas. 
Ejemplo: Os ponemos una imagen de la asamblea que tenemos en el aula, adáptala a tu casa con normas muy similares. 

Yincana. Organiza las actividades de la tarde con tiempos y duraciones concretas y, establece junto a tu hijo, consecuencias positivas o negativas según se consigan o no. Ejemplo: descanso 30 min, deberes 50 min, inglés 50 min, juego libre 40 min, ducha 15 min... 
Al lado de cada actividad y su tiempo coloca la consecuencia positiva que puede conseguir o, si no cumple con los tiempos, será justo eso lo que pierda. 
Ejemplo: Ducha en 15 minutos se premiará con esos 2 minutos de cosquillas con papa que tanto le gustan.  
Recuerda que las cosas no siempre salen perfectas así que planifica un pequeño margen entre las actividades para posibles imprevistos.
Nota 1. En el libro Educar sin varita mágica se hace un enorme hincapié en la parte de organización vital y del tiempo. El capítulo 1 de adultos y el 16 de niños y adolescentes se ocupan de ahondar en esta dificultad y buscar soluciones efectivas para gestionarla mejor. 
En esta propia web se amplían datos, se proponen videos o materiales tanto para adultos, como para menores.

Nota 2. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño (28 de enero de 2016).

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Cómo puedo motivar a mi alumno de infantil disruptivo? | Contestando preguntas



Explicación. En ocasiones los niños no saben cómo encajar o llamar nuestra atención. No consiguen resultados positivos y se sienten frustrados ante la necesidad de ser valorados y atendidos.

Objetivo. Impedir que realice conductas negativas y motivarle a funcionar correctamente.

Estrategia. La primero que necesitamos hacer sería extinguir dichas conductas disruptivas, para ello práctica la “abeja” (ver Abeja en Educar sin varita mágica). Es muy importante que dichas conductas sean extinguidas por el profesor y, con las instrucciones pertinentes, también sus compañeros. Utilízalo con todos. Seguro que no es el único que realiza conductas erróneas.

De forma paralela, crea con él un personaje que le proporciones cierto protagonismo y confianza. En una cartulina podéis crear juntos un superhéroe. Ayúdale a buscar sus cualidades, con una nos vale, los superhéroes se bastan con un solo poder para dominar y salvar al mundo. Después hay que conseguir tener resultados y que sus compañeros los vean.
Ejemplo: Es capaz de dar abrazos mágicos, pinta super bien, puede hacer recados como un responsable, cuida de un compañero que necesita ayuda, defiende a sus compañeros. Imagina que su cualidad es que hace construcciones genial, vamos a crear un proyecto, un juego o dinámica un ratito al día en el que pueda destacar su habilidad.

Posteriormente juntos planificáis dos objetivos que ha de conseguir el superhéroe, y cada día u hora de clase evaluáis al principio juntos y posteriormente el solito, como está respondiendo el superhéroe. Según consiga o no sus objetivos, colocareis una estrella o pegatina en un lugar visible y que le haga sentirse orgulloso de sus avances. Ejemplo de objetivos: hablar sin decir palabrotas o decir la verdad.

Recuerda que los progresos han de ser muy festejados (reforzados). Cuanto más euforia demuestres por sus avances mayor probabilidad habrá de que se repita dicha conducta.

Nota. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño (28 de enero de 2016).

miércoles, 10 de mayo de 2017

Un saco de canicas, de Joseph Joffo




Título: Un saco de canicas.
- Autores: Joseph Joffo.
- Edad recomendadaDe 14 años en adelante (aunque a nosotros nos encanta con treinta).
- Puedes encontrarlo en: Cualquier librería.
- Precio orientativo: 9.00€ (en su edición de bolsillo).
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Porque es una novela que remueve conciencias y emociones.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Porque se trata de una novela magnífica, bien escrita y que atrapa la atención del lector desde el primer instante. Porque aflorará su empatía y querrán seguir viviendo como si fuesen el propio Joseph. Porque después de leerlo querrán seguir con "El niño del pijama de rayas", "La ladrona de libros" o "Los diarios de Ana Frank".
El peluquero Joffo, un honrado judío establecido en el París ocupado por los nazis, decide dispersar a su familia para evitar el cruel y posible destino que les espera. Sus hijos, Joseph (el autor de esta obra) y Maurice tienen, a sus diez y doce años, que sobrevivir solos en un universo desquiciado, en el que la barbarie, la amistad, la picaresca y, sobre todo, el miedo, imponen una sola ley: la supervivencia.
Un saco de canicas es una novela para chicos acostumbrados a leer y que buscan un paso más en su camino lector. No lo consideramos apto para principiantes. Su lectura es intensa y sumerge al lector en la Alemania nazi, un tema que contrariamente a lo que pueda parecer, atrapa a los chicos adolescentes. Quizá sea el tema en sí, quizá la sensación de injusticia que les merece o que, afortunadamente, casi lo perciben como de ciencia ficción, pero les apasiona.

¿Cómo trabajar el libro?
Aprovecha para hablar del nazismo y otros regímenes totalitarios. Acércale libros como los anteriormente sugeridos, busca su empatía o trabaja sus sensibilidades.

Si quieres ver más reseñas realizadas por Educar sin varita mágica pincha aquí.

domingo, 7 de mayo de 2017

¿Cómo enfrentarse a los examenes finales?


Comenzar a estudiar demasiado tarde, falta de constancia, utilizar métodos de estudio poco eficaces para mi persona, no haber estudiado lo que necesitaba, estudiar en el último momento... esos y algún otro son errores que la mayoría de nosotros hemos cometido en el pasado y que actualmente vemos cometer a los menores.
Cuando nos enfrentamos a un examen surgen las dudas, los temores, los nervios... la tan temida ansiedad! Es cierto que la ansiedad nos puede jugar malas pasadas pero no tiene porque ser así, al menos en la mayor parte de los casos.
En primer lugar debemos romper un tópico y es que la ansiedad es adaptativa y, por ello, positiva. Si la gestionamos correctamente nos va a aportar ese plus de concentración y eficacia que nos lleve a la consecución de objetivos. Eso sí, la ansiedad, como los que la portamos, no es tonta. En aquellos casos en que no he estudiado la suficiente, me la "he jugado" a solo una parte del contenido del examen o he estudiado todo la noche anterior la ansiedad será un monstruo que solo darnos por vencidos o el "tirar la toalla" podrá derrotar. En ambos casos mi resultado será nada satisfactorio.
Debemos buscar por tanto esa versión buena de la ansiedad, esa que me ayuda.

¿Cómo controlo entonces la ansiedad para que no me domine y poder obtener todo lo beneficioso que puede darme?
La forma más efectiva es, probablemente, la que menos nos gusta: ESTUDIAR! Cuando trabajo mucho, soy organizado, anticipo el examen, utilizo técnicas que me llevan en volandas a la nota pretendida, etc. mi cerebro se siente seguro y la ansiedad hará una presencia testimonial. Serán  esos nervios buenos, esos que me hacen estar ligeramente intranquilo y que me ofrecen un plus de rendimiento. ¡Bienvenida esa ansiedad!
Pero, ¿qué ocurre cuando no tengo esa seguridad? No siempre es por haber preparado mal el examen (eso indudablemente hará fuerte a la ansiedad). A veces es una mala experiencia anterior, o la imposibilidad de una preparación óptima, sea por disponibilidad de tiempo, capacidad, o acumulación de pruebas. En esos casos trataré de dominar, en la medida de lo posible a mis nervios. Os daremos unas estrategias para ello aunque Educar sin varita mágica os propone, en sus capítulos 5 y 21, una información más detallada y completa.
  1. Técnicas de relajación. Si bien son siempre interesantes lo serán especialmente en aquellos casos en los no parezca controlar mi cuerpo (taquicardia, sudoración, hipermovilidad, etc.). Desde ejercicios muy versátiles y sencillos como la respiración diafragmática a más complejos como la relajación muscular progresiva de Jacobson.   
  2. Mantener un estilo de vida saludable. Aunque suene a tópico si nos alimentamos correctamente, reducimos los estimulantes (como la cocacola o el café) o hacemos ejercicio estaremos ayudando a equilibrar nuestro cuerpo y reducir la ansiedad. 
  3. Duerme y descansa lo suficiente. De no ser así parecerá que te sientes menos culpable pero a la larga la reducción del rendimiento será perjudicial.
  4. Pierde un rato en organizarte porque será tiempo ganado. Cuando planificas, aunque sea a costa de darte cuanta de que no llegas a todo, tu cerebro anticipa y acaba sintiéndose mejor. Además así podrás preparar el examen de una forma más eficiente.
  5. Recompensa tus esfuerzos como mereces. Trabaja mucho pero permítete descansos y premios a modo de estímulo. Será doblemente beneficioso.
  6. Háblate como si fueses tu mejor amigo. Suena a locura pero cuando nos hablamos a nosotros mismos lo hacemos de una forma más inteligente. "Has hecho cuanto has podido", "Esfuérzate puesto que es la mejor opción", "Eres el único que va a escribir en ese examen, así que ánimo campeón/a". Tú mejor amigo te animaría y se centraría en lo positivo. Házlo igual que lo haría él. Evita hablarte con frases tipo "No llego ni de coña", "Tengo que aprobarlo como sea", "Seguro que me preguntan lo que no he estudiado". Cree en ti y pasa a frases como "Voy a estudiar cuanto pueda", "Esfuérzate para ver si conseguimos aprobar" o "Si me estudio todo, aunque sea algo peor, todo lo que me pregunten podré contestarlo".
Nota 1. Recomendamos leer los Capítulo V y XXI del libro Educar sin varita mágica que trata la Ansiedad en los menores y en los adultos.

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Cómo le ayudo a aceptar la frustración, por pequeña que sea? | Contestando preguntas



“Me fastidio un ratito”

Explicación. No nos gusta cumplir obligaciones, que nos lleven la contraria, que nos traten mal, sentirnos menos o no conseguir lo que queremos. Atrévete a permitir que tu hijo “sufra”. Mi hijo, como cualquiera necesita entender que la vida no es sencilla y que, en ocasiones, sufrimos, caemos y después levantamos. Las heridas duelen más al principio, poco a poco creamos cuerpos más fuertes y resistimos al dolor. Si le muestras que ese malestar es normal automáticamente verás como se reduce su dolor pues no queda otro remedio que aceptar y aguantar. Poco a poco irá asumiendo que existen pensamientos, situaciones o respuestas que no nos gustan y debemos fastidiarnos. Es una parte más de nuestra vida.

Objetivo. Tolerar la frustración.

Estrategia. Vamos a crear juntos un camino sobre una cartulina, con plastilina o en un simple papel (según la edad). Será una metáfora de la vida y, por lo tanto, dicho camino contará con un buen número de cosas positivas. Pueden ser cualidades propias que apreciamos, cosas que nos gusta y que nos hace sentir bien, en forma de flores, arboles y animales. A continuación, colocaremos piedras pequeñas o grandes e iremos describiendo algunas de las dificultades a las que nos enfrentamos y más nos preocupan. Para finalizar vamos a colocar nuestra obra de arte en algún lugar en el que tu hijo pueda enseñarlo y explicarlo a los demás.

A partir de aquí, cada vez que tu hijo caiga, sea por la razón que sea, recuérdale que se trata de una piedra más y que todo camino las tiene. También debemos remarcarle que ha de cargar fuerzas con esas cosas positivas que tiene el mismo camino e intentarla superarlo.
Nota. Respuesta a una pregunta formulada por los asistentes en la Presentación de Educar sin varita mágica en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño (28 de enero de 2016).