miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Cómo nos divertimos en casa? | Consejos para padres


Algunas tardes, los fines de semana, el frío o la lluvia. No siempre es fácil disfrutar todos del tiempo en casa. A veces, recurrimos a soluciones fáciles pero no muy positivas, de las que no solemos sentirnos muy orgullosos como pueden ser la TV, los videojuegos o dejarles el móvil o la Tablet. Es cierto que, como padres, no siempre tenemos la fuerza o el tiempo para gestionarlo mejor pero, cuando podamos hagamos de ese tiempo un momento más provechoso y feliz para todos. Por eso, os proponemos una serie de actividades.

Ideas de siempre (que nunca fallan):
  • Pintar sobre papel, en dibujos impresos o en material reciclado. Utiliza pinturas de cera, de madera, de dedos...
  • Manualidades
  • Teatro, utilizar disfraces, material reciclado, cuentos y diversión en familia.
  • Puzzles, maquetas, piezas para montar.
  • Juegos de mímica, Interpretar profesiones, películas, animales, deportes...
  • Disfraces
  • Cocinar
  • Leer juntos, individuales, unos a otros...
  • Inventar historias. Cuéntales una historia, pídeles que te la cuenten.
  • Veo veo,  teléfono escacharrado, adivinanzas...
  • Jugar a las tinieblas, esconderite con luz apagada.
  • Rollo de papel y pintura de dedos...lo de más es crear y crear.
  • Plastilina
  • Música y juegos, bailes, canciones...
  • Película
  • Proyectos con cartón o materiales reciclados.
  • Malabares con arroz y globos.
  • Diccionario. Elige una letra y buscar lugares, comidas, animales, colores con esa letrita.
  • Juego de las sillas.
  • Bailar.
  • Guerra de almohadas.
  • Crear un campamento con sábanas y ropa vieja.
  • Juegos de mesa para niños y adolescentes

Ideas originales:

Desde Educar sin varita mágica os proponemos crear una caja. En ella introduciremos un montón de pequeños papelitos. En cada uno de ellos escribiremos cada una de estas ideas divertidas, originales y fantásticas para que tus hijos puedan jugar solos o lo hagáis en familia. Meter todos aquellos que realmente os gusten. Podéis inventaros incluso alguno nuevo.

Esta caja será vuestra solución para todas esas tardes en las que no se sabe, hace frío llueve estamos cansados y nos queremos quedar en casa. Será vuestra caja de sorpresas, un juego desde el primer segundo.

miércoles, 8 de febrero de 2017

10 Trucos para despertarse feliz


Despertar con buen humor asegura, según algunos estudios, hasta un 40 % de posibilidades de disfrutar de un buen día. La  clave es tener el control de tu mente. Libérate del mal humor matutino y goza del día lleno de energía y optimismo.
El salir de la cama y arreglarse para ir al cole o a trabajar puede convertirse en la primera discusión del día. Acumular mensajes negativos es el mayor peligro a la hora de definir nuestro estado de ánimo para toda la jornada.

No somos conscientes de la fuerza que tienen en nuestra mente mensajes como no puedo despertar, que horror de día o todo lo que me queda por hacer. Estos, junto a otros comentarios burdos o dañinos, que expresamos justo en el momento que suena nuestro despertador puede marcar nuestro día sin que seamos conscientes de ello.

Pero este poder tiene su otra arista, la versión constructiva. Ante cualquier actividad, si nos mandamos mensajes positivos, adquirimos fuerza, valentía y seguridad. Por otro lado, si nos trasmitimos pensamientos negativos conseguimos inestabilidad, frustración e inseguridad. Por lo tanto, ¿qué camino quiero mostrar a mi mente justo al despertar? Pero, no es tan sencillo. Estos mensajes son involuntarios y automáticos, de forma que cuesta cambiarlos. Pero, tranquilo, no es imposible.

A nuestros hijos les ocurre completamente igual que a nosotros. Abrir los ojos y salir de la cama es un reto para la mayoría de nosotros. Pensar en las rutinas, las normas, las clases, el esfuerzo o las actividades extra escolares puede suponer una carga que al recordar mine su ilusión o motivación por un nuevo día, especialmente cuando se trata de vencer la pereza del madrugón.
Desde luego es fácil entender que la actitud que vemos al despertar es el mejor (o peor) remedio para adecuar nuestra actitud ante el día que empieza. Como padres, es muy probable que nuestra cara y comportamiento sea lo primero que vean y que les condicione. Entendemos que una mañana que empieza con una protesta, con un ¡Venga levántate ya!, ¡Vas a llegar tarde como todas las mañanas, vístete rápido!, no nos predispone de igual forma que una que comienza con un beso, un cálido ¡Buenos días cariño!. Pero ni ellos tienen siempre las mismas ganas ni nosotros la misma paciencia o energía, así que buscar trucos, cambios o estrategias que adaptemos a nuestra situación personal es una buena idea.

Procedimiento. Gincana musical. Por ello os proponemos una gincana musical para utilizar tú y tus hijos, con el fin de que consigáis programar una forma diferente de comenzar el día y conseguir anticipar posibilidades, fuerza y optimismo. 
Se trata de una actividad familiar, por lo tanto, trabajar en equipo y flexibilizar opiniones será un punto clave.

Material necesario:
Un reloj grande que determine la hora en la que ha de sonar cada canción (puedes aprovechar el de la cocina o, porque no, comprar uno para ello).
Un ordenador, tablet o mp3 donde reproducir cada canción (se puede utilizar la radio, y hacer cada actividad mientras dure cada canción que suene).

Preparación
1. Realizaremos juntos una búsqueda de canciones que nos trasmitan optimismo, nos den fuerza, ilusión y generen energía positiva. Al final del documento te proponemos sendas listas de reproducción, una para menores y otra para adultos y adolescentes, que pueden servirte de inspiración.
2. Explicaremos a nuestro/s hijo/s que la mañana se divide en las siguientes actividades:
o   Despertar
o   Desayuno
o   Vestirse
o   Ducha
o   Aseo

3. Ahora vamos a seleccionar, junto a él, una canción para cada actividad. En algunas, como el desayuno, podemos no poner música o seleccionar varias que se adapten al tiempo disponible. No se trata de que se atragante.

Ejecución
0. La hora de despertarse debe permitir, tanto al menor como a nosotros mismos, prepararse tranquilo y con cierto margen de maniobra. De no ser así, estamos condenando la dinámica y el resultado de nuestra mañana (y, con ello, de gran parte del día).
1. En el mismo momento en el que toque despertarse ponemos la canción elegida.
2. Dejamos que las canciones se reproduzcan en el orden seleccionado y que él mismo cumpla los tiempos.
3. Refuerza su actitud positiva y cuando cumpla con las canciones relacionadas con las tareas que más le cuestan.




Lista de reproducción para despertarse feliz | Versión adolescentes y adultos


Lista de reproducción para despertarse feliz | Versión niños

miércoles, 25 de enero de 2017

Estrategias para padres | Extinción


Cuando una abeja revolotea a tu lado, la tendencia es apartarla, gritar o correr. En caso de reaccionar así entrarías en su juego, le molestarías y las probabilidades de que te persiguiera, siguiese molestando o incluso picase aumentarían considerablemente. Lo recomendado es mantenerte quieto e ignorarla, así terminará cansándose. No se sentirá atacada, y en poco tiempo, se irá y no te picará. 
Algo muy similar ocurre con los seres humanos. Cuando un niño llama la atención tendemos a contestarle, a apartarlo, le enredamos. De esta forma el menor, como la abeja, terminará picándonos. Quizá no en sentido literal pero picándonos.

¿Por qué llaman la atención?
Llamar la atención no es necesariamente un concepto negativo, se trata de una herramienta que el menor utiliza para llegar a ti. Eres tú quien ha de enseñarle cómo y cuando puede recurrir a ella. En el video adjunto en la parte inferior tenemos un claro ejemplo de como llamar la atención de forma positiva, estas son justamente las llamadas que debemos responder, pero que a veces ignoramos por falta de tiempo o simplemente porque no molestan.

En ocasiones buscará llamar nuestra atención correctamente. En esos casos la llamada de atención es una forma de interacción adaptativa que le ayuda a relacionarle correctamente con el mundo, con nosotros. En dichos casos reforzaré su conducta, puede ser con un mensaje positivo. En otras ocasiones solo lo utilizará para captar una atención que no tiene a costa de otra persona, molestando, dañando a otros e incluso a sí mismo. En este caso tendré que extinguirle, hacerle la abeja (Ej. Quiere que le hagas caso e intenta llamar la atención con ruidos molestos constantes). Para ello, ignoro sus comentarios, sus gestos o movimientos.

Los menores, en ocasiones, recurren a llamar la atención en muy diferentes casos:
· Cuando desean algo y no se lo concedes. Puede ser un objeto, salir a jugar o que les permitas ver esa serie. Van a llamar tu atención porque quieren conseguirlo. Intentarán por todos los medios convencerte y, para ello, insistirán sin parar.
· Cuando quieren que se les escuche, independientemente si hablas con otra persona o estas ocupado, ellos van a hablarte, tocarte, chillar, etc. Creen que su información es más importante o simplemente desean ser atendidos rápidamente.
· Cuando están cansados y no se pueden o no quieren parar, aunque les hayas explicado qué y cómo hacer, insisten con cualquier tema o rabieta.
· Cuando hablan de temas incoherentes a la situación o conversación presente.
· En momentos en los que insisten o no dejan de hablar de un tema concreto que les hemos pedido que finalicen.
· Situaciones en las que comprueban como otros están siendo valorados e independientemente de que saben que ellos no han actuado de forma correcta, intentarán reclamar la misma atención aunque se convierta en una discusión.
· Ante situaciones o conductas que no desean realizar, insistirán y te intentarán confundir para conseguir evitar la tarea en cuestión.
· A veces, simplemente, para que los niños o adultos les valoren.

¿En que consiste la técnica de extinción?
No buscamos menospreciar al menor. No es un castigo, ni se trata de ignorarle porque no puedes más. Es una estrategia complicada, y requiere concienciarte de que lo puedes hacer bien. Necesitas saber que lo vas a hacer bien, qué es el momento de aplicar la estrategia y que estás preparado para ser firme y seguro. 

Cuando consideras que tu hijo no esta respondiendo adecuadamente lo primero y positivo es explicarle tranquilamente como te sientes en relación a su forma de actuar, corregir su conducta para, posteriormente, ofrecerle alternativas. Si tras esta explicación tu hijo continúa con la misma dinámica, es momento de ignorar sus gestos o comentarios despectivos o repetitivos, sin responder nada. Lo que he de trasmitir a mi hijo es que le queremos escuchar y que nos encanta hablar y estar con él, pero que con esa conducta no vamos hacerle caso. Para que el menor comprenda la estrategia, es importante que en el momento mínimo que nuestro hijo responda positivamente, sea por ser capaz de esperar a ser atendido, por cambiar de tema o aceptar rápidamente que se actitud no era correcta, se le refuerce inmediatamente.

¿Cómo realizar la extinción?
Esta técnica es apropiada en comportamientos molestos o desagradables que no tienen gran importancia, pero con los que normalmente el niño intenta atraer la atención de los adultos.

Vas a necesitar grandes dosis de paciencia y persistencia: se trata de que no le hagas  caso, para ello: podéis hablar entre vosotros, manteneros callados, apartaros del lugar o hablar consigo mismos como si estuvieseis muy concentrados en lo que hacéis. Todo menos mirar al niño o prestar atención a su conducta. En el momento que cambian y presentan una conducta correcta hay que reforzar de manera que entienda que por ese camino si que puede atraer nuestra atención y comprensión.

¡Cuidado!
Dejar de extinguir por cansancio, vergüenza, aburrimiento o enfado es muy probable. Tu hijo va a probarte y para ello tienes que ser tenaz hasta el final, si no terminará siendo contraproducente. Por ejemplo, mi hijo está insistiendo en ver un programa de la televisión de forma insistente. Tras explicarle que no es momento de ver la TV, durante 20 minutos aguanto sin mirar ni contestar a mi hijo omitiendo por completo su demanda. Ante su insistencia, en el minuto 21, desisto y se lo permito por pesado. ¿Cuál es el mensaje que está recibiendo mi hijo? Qué la técnica que funciona con mis padres en insistir, quizá hasta 21 minutos, pero se consigue. A partir de ese momento ese será su objetivo, aguantar más que tú. 

En otras ocasiones es la vergüenza o la molestia a otras personas la que parece “la llave a sus deseos”. En ese caso aprenderá a que molestando con más gente es como consigue lo que quiere.

Si por el contrario le demostramos con hechos que la insistencia no le lleva a nada sino que es hablando y razonando como se consiguen las cosas lo aprenderá igualmente. Habrá momentos de rabieta puntuales en los que tendremos que recordarle como se consiguen las cosas en esta casa, en la vida.

Ejemplo práctico.
Situación: Me encuentro a un amigo en la calle y me pongo hablar con él. Mi hijo nos interrumpe insistentemente. Reclama ir a comprar gominolas.
Hijo.             Quiero ir a comprarme gominolas!
Madre.          Hijo, cuando termine de hablar decidimos si es el momento.
Hijo.             ¡Mamá! ¡Quiero gominolas!
Madre.          (Extingo)
Hijos.            Que voy a comprar gominolas rápido.
Madre.          (Extingo)
Hijo.             Nunca me dejas.
Madre.          (Extingo)
Hijo.             No es justo.
Madre.          (Extingo)
Hijo.             (Se calla)
Madre.          Muy bien cariño, cuando termine de hablar lo decidimos.

Esta situación puede resultar incómoda, complicada, incluso vergonzante, pero si se repite en varias ocasiones, los niños comprenden rápido. Descubren los límites y aprenden el funcionamiento de sus padres. En función de lo que les enseñamos, ellos actúan. 

Más información
. El siguiente vídeo, desarrollado por el servicio de Fonoinfancia, muestra dos formas contrapuestas de responder a las llamadas de atención de los menores. Tremendamente claro e ilustrativo quizá pueda aclararnos reacciones que tenemos demasiado interiorizadas y pensamos que no podemos resolver de una forma mejor.

miércoles, 18 de enero de 2017

Tengo un dragón en la tripa de Beatriz Berrocal Pérez


- Título: Tengo un dragón en la tripa.
- Autor: Beatriz Berrocal Pérez e ilustrado por Lucía Serrano.
- Edad recomendada: De 6 en adelante. Especialmente interesante entre los 6 y 10 años.
- Puedes encontrarlo en: Santos Ochoa | Everest.
- Precio orientativo: 7,75€.
- ¿Por qué quiero que mi hijo lo lea?: Representa de una manera muy gráfica y sencilla la ansiedad. Enseña a afrontar la vergüenza y el miedo a hablar en público.
- ¿Por qué querrá leerlo tu hijo?: Es una historia divertida, escrita en verso, lo que le encantará. La autora consigue la complicidad de los chicos y su empatía.
Se está preparando una función de teatro en el colegio y nuestro pequeño protagonista tiene miedo a hablar en público. Piensa que tiene un dragón en la tripa que le va dando bocados, y le roba la memoria, por eso no se acuerda de la frase que tiene que decir cuando le pregunten: “Dime, estrella fulgurante, ¿sabes dónde está la luna?, ¿cómo conseguirá vencer a tan terrible dragón?

Así nos resumen Beatriz Berrocal el argumento de Tengo un dragón en la tripa. La historia usa como excusa el miedo escénico para ayudar a retratar los miedos y la ansiedad en los más peques. Todos tenemos miedos, tanto los niños como los adultos, solo que se trata de miedos muy diferentes y eso, a veces, nos hace perder la empatía con ellos en su inseguridad, falta de confianza o ansiedad que esos miedos les producen. Claro que sabemos que no hay un monstruo pero ellos lo sienten así y podemos ayudarles utilizando para ello la imaginación.

Para nuestros chicos el libro aporta una útil herramienta para afrontar la ansiedad y el miedo que les produce hablar en público. Rápidamente asocian lo que describe el protagonista con lo que ellos mismos sienten. Aprovechamos algunos momentos para preguntarles en que momentos sienten ellos a su propio dragón y que soluciones plantearían para quitarle la fuerza y hacerle dormir para siempre.

Normalizar el miedo es una de esas cosas que solemos olvidar los mayores por esa falta de empatía que comentábamos antes, por eso, libros como éste, ayudan a ese proceso. Los niños asumen que esos miedos son parte de ellos y simplemente deben tratar de controlarlos para que no sean más fuertes que ellos.

¿Cómo trabajar el libro?
Tras hablar de su miedo a hablar en público, los chicos estuvieron hablando sobre sus propios miedos y compartieron soluciones. Todos compartían ese miedo a hablar en público así que, Cristián sugirió que exitía una opción de intentarlo... ¡Nooooo! Ninguno quiso pero entendieron que era muy importante para todos. Así que, para mayo tienen prevista una pequeña obra de teatro. Ahora falta elegir la obra, vestuario, guión, personajes... pero, sobretodo, cargar la mochila de estrategias para poder dormir al dragón que todos llevamos dentro.


Si quieres ver más reseñas realizadas por Educar sin varita mágica pincha aquí.

miércoles, 11 de enero de 2017

No somos perfectos.. menos mal! #soy_imperfecto

¡No somos perfectos! Los humanos somos seres capaces de cometer fallos a menudo, incluso repetirlos hasta la saciedad. Tratamos de corregirlos pero somos tozudos, nos cuesta aprender. Séneca afirmaba que hace falta toda una vida para aprender a vivir y es indudable que así es. Somos increíbles, complejos e imperfectos. 

A priori esto puede resultar una obviedad. Somos conscientes de nuestras limitaciones y a menudo aún tenemos más facilidad en ver las del resto. Lo curioso es que si todos somos así y lo sabemos ¿por qué aparentamos ser perfectos?, ¿a quién queremos engañar?

Es fácil acusar a la publicidad, a los medios o a nuestros propios complejos. Quizá todos tengan parte de culpa en ello pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en otro de los puntos claves de esta farsa: nuestros educadores, nuestros modelos.
          - Papá, mamá, ¿cómo se forma el arco iris?
          - ¿Me ayudas a hacer una raíz cuadrada?
          - ¿Qué sucede cuando morimos?

Con estas y muchas otras preguntas nuestros hijos nos suelen descolocar y es común ofrecer respuestas vagas del tipo "No es el momento", "Ya te lo explicarán en clase" o cambiar de tema. A menudo les culpamos de nuestros fallos "Si no estuvieras revoloteando a mi alrededor no se me habría caído", "Llegamos tarde por tu culpa". No asumimos nuestra limitaciones o nuestros errores ante nuestros hijos y, así, les enseñamos a ocultar sus carencias. A mentir. A temer el desconocimiento o los fallos. Somos sus modelos y, como hacemos con tantas otras cosas, tenemos que enseñarles que no sabemos todo, nadie lo hace. Nos equivocamos con una enorme frecuencia. Es así y es normal. A ellos les va a pasar lo mismo y no es un problema.

"La verdad es que no lo sé pero, ¿qué te parece si lo buscamos?", "¡Qué buena pregunta!, nunca me lo había planteado. ¿Te parece que se lo preguntemos a alguien a ver si lo sabe?". Nuestros hijos merecen saber que no somos superhéroes sino personas preciosamente imperfectas, como ellos mismos lo son. De esta forma les permitiremos cambiar los miedos por la inquietud, los complejos por las ganas de aprender. 

#soy_imperfecto

Más información
. Os sugerimos un vídeo que muestra, con la perspectiva de la edad, como ven un grupo de mujeres la búsqueda de la perfección a lo largo de su vida y como debemos relajarnos y aprender a disfrutar la vida. Quitarnos la presión de ser la madre perfecta, el padre perfecto, la pareja perfecta... somos lo que somos y debemos asumirlo y buscar nuestra mejor versión, esa que aprende y disfruta del aprendizaje (versión original).

martes, 20 de diciembre de 2016

¿Cómo hago en Navidad para..? | Consejos para padres


¿Sabrá mi hijo quiénes son los Reyes Magos?, ¿cómo hago para que no se entere?, ¿cuál es la edad normal para qué lo sepan?, ¿tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso?, ¿cómo sé si mi hijo lo sabe ya?, ¿cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe?, ¿por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree?

Estábamos en el recreo cuando Paula se acercó a mi amiga Marina y a mí y nos confesó el secreto. Si chicas, me he enterado, los reyes son xxx xxxxxx. Recuerdo esas cinco palabras como cinco espadas clavadas en mi corazón. En ese momento aparecieron en mi cabeza muchos pensamientos. "Es imposible, ellos nunca me comprarían tantas cosas". "No puede ser verdad, no se han podido gastar tantísimo dinero". "Es algo tan maravilloso que no puede ser mentira". "Yo les he visto, incluso les he tocado y hablado con ellos". "Mi prima me dijo una vez que vio a Baltasar dejando un regalo, a partir de aquel día no fue capaz de dormir cada noche de Reyes".

Una vez asumida la noticia por mi mente pasaron ideas diferentes: "Mis padres no pueden enterarse de que pienso esto, sino se pondrán muy tristes". "Si yo les cuento que lo sé, se terminará mi ilusión, no podré sonreír ni desear que vengan los Reyes". "Yo quiero otra Navidad igual, si cuento algo todo cambiará...". Y así en completo silencio pasaron dos años, hasta que mi hermano pequeño lo confesó.

Esta es nuestra historia. Seguro que la tuya es diferente, ¿o no tanto? De igual forma nuestras dudas como padres no son tan distintas. Vamos a intentar resolver algunas de las preguntas que más nos han hecho acerca de este tema a lo largo de los años. Esperamos os sirvan:


1. ¿Sabrá mi hijo quienes son los Reyes Magos? 
Sea como sea, ilusiónate junto a él. Permítele que sonría, que sueñe, que se divierta, que siga creyendo en las historias y en los cuentos. Todos necesitamos soñar. Incluso muchos adultos estos días fingimos ser sordos, ciegos e inocentes. Nos ponemos nerviosos cuando llegan los Reyes en la cabalgata, nos emocionamos dejándoles antes de dormir un poquito de comer o la zapatilla justo al lado del sofá dónde dejarán mis regalos. No importa tanto la edad sino la ilusión, el dejarse llevar. Y los niños como nosotros, lo necesitan. Introdúcete en la Navidad cómo te pida el cuerpo, es posible que tu hijo te siga, sino, déjale crear su camino, su propio misterio. Tal vez se enfade porque le hablas de los Reyes y el ya no cree, no le discutas, trasmítele que cada uno vive estos días como prefiere. Puede que se muestre triste porque le encantaría creer pero ya no puede. Enséñale las luces, inclúyele en tus tareas o rituales navideños, quizá necesite ver esta Navidad desde otro prisma.

2. ¿Cómo hago para que no se entere? 
No hagas nada, la naturaleza manda y le tocará el momento. Totalmente comprensible tu miedo a que sea ya y el deseo porque sea lo más tarde posible. Haz algo mucho más inteligente que preocuparte, ocúpate en que sea mágico, que haya ilusión, en divertiros muchísimo, en compartir escapadas, exposiciones y eventos. Disfruta y seguro que sigue soñando mucho tiempo.

3. ¿Cuál es la edad normal para que lo sepan? 
No hay edad ni momento oportuno. Las estadísticas apuntan que es alrededor de tercero de primaria, por su desarrollo madurativo, pero cada niño, cada cabeza y cada circunstancia cambia. Lo que está claro es que si no hubiera aparecido mi amiga Paula, otro o yo misma hubiera descubierto la verdad.

4. ¿Tendría que contárselo yo antes de que me tome por mentiroso? 
No conocemos ningún padre en la cárcel por fingir ser Rey Mago, ni siquiera nunca he conocido un niño que acuse de mentiroso a su padre por dicha sentencia. Eso sí, es posible que en el momento que tu hijo se enteré, se enfade, te lo reproche, te haga sentir cruel y despiadado. Pero no te engañes, está frustrado y con razón. Hasta hoy había magia y acaba de desaparecer. Aceptar que la magia puede seguir, pero de otra manera, surgirá poco a poco.

5. ¿Cómo sé si mi hijo lo sabe? 
Hay niños que espían, otros que se enfadan, algunos preguntan mucho o se hacen los despistados. De la forma que sea siempre actúan y por su corta edad lo suelen hacer con bastante torpeza. Interpretan papeles para que no les descubras hasta el punto de creérselo.

6. ¿Cómo se siente mi hijo ahora que lo sabe? 
Posiblemente sienta tristeza, enfado, rabia, se muestre frustrado, insultado por el mundo, desconfiado, deseoso por continuar ilusionándose pero serán emociones que duren poco. Duran horas o pocos días. La mayoría de los niños lo procesan con gran velocidad. Cuando lo descubren suelen tener la edad suficiente para que su cerebro se encuentre en una encrucijada. Por una parte quieren creer pero hace tiempo que saben que la magia no existe y claro, esto es magia. Así que de forma natural, su cerebro reestructurará sus pensamientos y no les permitirá sentirse defraudados durante mucho tiempo.

7. ¿Por qué se pone tan nervioso cuando llega Papá Noel si sabe que es la tía Ana o no duerme en toda la noche si asegura que no cree? 
Por la ilusión. Es mucho más poderosa que cualquier verdad. Todo es más fácil y posible. La ilusión despierta al que siempre quiere dormir, al que llora porque ha perdido, a quien está sufriendo y al que de nuevo ha vuelto a fracasar. Da igual lo que creas, lo que te hayan contado o incluso eso que durante el curso creías que se trataba de un cuento de pequeños. Llegan las luces, los villancicos, las sonrisas, muchos más abrazos y besos y con todo ello rebosante de ilusión. Además, quien quiere subirse al carro sabe que tiene diversión asegurada.

martes, 13 de diciembre de 2016

Comida de Navidad | Planifica y aprende

 
Esta semana, en clase, vamos a trabajar varios aspectos importantísimos a través de un divertido ejercicio. Planificación, organización, atención, razonamiento matemático, empatía, diferencias sociales, valoración de lo que tenemos y la reflexión personal serán algunos de los temas fundamentales.

Desarrollaremos la actividad tanto en Educación Primaria como en la ESO. Así que no hay excusa de edad, ¡anímate hacerlo tu también, con tus alumnos o tus hijos!

Material necesario.
Revistas o folletos de propaganda. Papel, bolígrafo, tijeras y pegamento.

Descripción de la actividad.

Vamos a ponerles un reto diferente. Uno de esos que por edad no les suelen tocar. Se trata de una actividad que, normalmente, realizan los abuelos y que, de forma natural vamos heredando la siguiente generación. Se trata de pedirles que planifiquen la comida de navidad. Su cometido no va a ser cocinarla (aunque os animamos a que participen en la medida de sus posibilidades), ni siquiera tendrán que acudir a comprar los ingredientes. Su misión se quedará en la planificación, que no es poco. Tendrán que ponerse en nuestro pellejo: planificar, organizar y cuadrar cuentas. 

Lo primero será ofrecerles los datos básicos de la comida. Les escribiremos en un papel el número de invitados, detallando adultos y niños. Recordarles que vendrá el primo vegetariano, la alergia de su hermano o la persona que siempre protesta con todo (si es su caso aún mejor). En segundo lugar les indicaremos el presupuesto con el que contamos este año (en el caso de ser varios alumnos o hijos, intenta dar cantidades muy diferentes para posteriormente razonar acerca de las diferencias).

Recuérdale que para hacer esta compra tiene un tiempo concreto, ya que no todos gozamos de un tiempo infinito. Hay más cosas que hacer. Cuantos más folletos compruebe mejor puede ser su compra, pero para ello deberá estar atento porque el tiempo vuela. Decide el tiempo según la edad, si ves que te has quedado corto, regálale tiempo con escusas como que el repartidor le llevará gratis la compra. O quítale tiempo aludiendo que se le ha estropeado el coche y deberá ir a todos lados andando.

Para poder hacer una buena planificación le indicaremos que vaya organizando los alimentos con sus precios. Posteriormente los organizará y descartará lo que no necesite. Los alimentos han de convertirse en platos que se puedan comer: entremeses, primer plato, segundo y postre. Todo teniendo en cuenta su valor, el dinero que poseen y todas las peculiaridades de los comensales.

Cuando ya tenga o tengan todos creados sus menús deberán presentároslos, explicar el esfuerzo que ha requerido la preparación y su complejidad. Le vamos a pedir que reflexione cómo se sentiría en esa comida como anfitrión o como comensal. Hablaremos sobre las diferentes comidas, empatizaremos no solo con el esfuerzo sino con la frustración, la ilusión, la tristeza, el deseo… intentaremos que valoren lo que cada uno tiene y la fortuna del compañero de al lado, no por el manjar sino por lo que esta comida conlleva. 

Las familias sin demasiados apuros económicos pueden establecer un bonito ejercicio dando un presupuesto muy reducido, de esta forma conseguiremos que valore lo que tiene y empatice con quienes no. Además pondrá a prueba su originalidad culinaria.

Nota. Esperemos que algún valiente se atreva a oficializar dicho menú. No sería increíble.